Vampiros, ah, una de las criaturas más hinopticas de la literatura, el cine y prácticamente de cualquier plataforma en la que se le incluya. Hace mucho que no escribía sobre un libro y para volver a los bajos mundos de la literatura de terror, no hay nada mejor que hacerlo de la mando de Stephen King, Le Fanu, Leiber: la mejor antología de mujeres vampiro.
Los cuentos compilados en este ejemplar de editorial Valdemar, de la colección El Club Diógenes es sin duda una de las mejores hasta el momento, sin embargo, sólo hablaré de los que más me gustaron, por su historia, calidad de personajes y psicología.

Carmilla (Sheridan Le Fanu)
La historia se desarrolla en una antigua propiedad perteneciente a una familia que, una buena noche, recibe la visita inesperada de una diligencia que por azares del destino sufre un accidente y se ve forzada en dejar a una lastimada doncella al cuidado de unos desconocidos.
Extrañamente, Carmilla le es familiar a nuestra joven narradora, que entresueños recuerda el rostro de Carmilla acechando su dormitorio durante las noches de su infancia.
La capa (Robert Bloch)
El desarrollo recuerda a las historias de aquella vieja serie de los 90 ¿Le temes a la oscuridad?. Se aproxima una gran fiesta de disfraces, nuestro protagonista busca el atuendo más aterrador que pueda existir y la solución parece esconderse en una misteriosa tienda de antigüedades, atendida por un raro viejo que le vende una capa de un vampiro real.
Al usarla, nuestro personaje principal nota que sus facciones palidecen y que a su alrededor todos parecen temer su presencia.
Roja como la sangre (Tanith Lee)
¿Recuerdas la historia de Disney sobre Blanca Nieves? Resulta que no es nada parecida a lo que la animación te presentó.
Roja como la sangre relata la verdadera historia de esta princesa de cuentos. Una Reina Bruja que quiere ver muerta a su hijastra, esta última es protegida por una fuerza sobrenatural y por los «enanos» que no son más que criaturas grotescas con piel de árbol y barbas de musgo.

Un libro lleno de lugares oscuros, abandonados y malditos que van desde viejos castillos, paisajes desolados y hasta el frío mundo del modelaje neoyorquino, en el que las mujeres vampiro están presentes en cada punto y coma, página por página.
Desafortunadamente no toda obra es perfecta. El ritmo de lectura es torpe gracias a la mala curaduría de los cuentos. Empezamos con uno de las obras más fuertes del libro, Carmilla: una lectura que nos eleva el ansia, por la gran historia y lo explícito de sus escenas y que nos deja queriendo más.
El tono sube poco, muy poco con los relatos subsecuentes: Luella Miller, de Mary Wilkins ayuda a mantener el frenesí de sangre de la obra, pero comienza a decaer poco a poco con títulos de poca consistencia como Entre la nieve, de August Derleth, Cuando Había luz de Luna, de Manly Wade y después de 300 páginas, intenta rescatar nuestro ánimo de lector con El vestido de Seda Blanca, de Richard Matheson y Uno para el camino, de Stephen King.
Cabe decir que los títulos hubieran funcionado de maravilla con un orden curado adecuadamente para que exista una conexión en el tono de la narrativa mas, debo decir que cerrar con Roja como la sangre fue el mayor acierto de los directores literarios: Rafael Díaz Santander y Juan Luis González Caballero.
Una antología de la gran editorial de literatura de fantasía que no puede faltar en tu biblioteca.


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