El 7 de julio del 2024 hice mi primer 10k en trail
Aunque llevo unos 7 años corriendo, al día de escribir esta entrada, estoy lejos de ser un experto en la materia, sobre todo porque durante estos años no he sido muy regular en mis entrenamientos, he competido pocas veces y nunca he consultado a un entrenador profesional, pero quisiera compartirte mi experiencia.
Te cuento cómo empecé
Desde niño siempre he practicado deportes a nivel recreativo y en todos se debía correr, ya sea por acondicionamiento físico como en el boxeo o porque era parte indirecta de la disciplina, por ejemplo en el fútbol y básquetbol.
Fue hasta 2017 cuando empecé a practicar el ahora tan popular running. Comencé a correr con un grupo de amigos de mi trabajo y, para ser sincero, no me gustaba ni un poco, incluso podría decir que me la pasaba algo mal. A pesar de eso, seguí entrenando y mejorando hasta animarme a inscribirme en mi primera carrera, que ni siquiera fue una carrera de ruta, sino un Spartan Race Stadion, en el Foro Sol de la Ciudad de México.
Después de ese evento, hice mi primera carrera de ruta, un 10k, hice un tiempo de poco más de una hora (nada extraordinario). Hasta ese momento, seguía pasándomela mal mientras corría y aunque cada vez me era más fácil por la resistencia que estaba generando; no disfrutaba plenamente la experiencia.
El año que haría la diferencia
Fue hasta 2019 que sin saberlo, me engancharía con el running. El evento se llamó Ragnar. Era una carrera trail en formato de equipos en la que cada miembro debía correr tres diferentes rutas para sumar más de 60 km recorridos entre cuatro integrantes. Solo se hizo una edición en México y fue suficiente pretexto para ya no dejar de correr.
Esta carrera se realizó en La Marquesa, en la Ciudad de México. Con el mismo grupo de amigos con los que empecé a correr y algunos otros compañeros de la oficina, hicimos varios equipos para poder participar. Desde los primeros metros, sentí que el trail tenía algo totalmente diferente…
Correr en la naturaleza lo cambia todo
El ruido de la ciudad desaparece. A ratos, escuchas únicamente el sonido de tu respiración y la de los pocos corredores que van a tu paso. Poniendo más atención, te das cuenta de cómo cruje el piso con tu zancada, mientras avanzas percibes el aroma del bosque: pasto, plantas y la madera de los árboles humedecida con el rocío de la mañana. El clima húmedo te exige más esfuerzo físico, pero la sensación no es desagradable en lo absoluto.
Allí descubrí que el trail es una experiencia completamente diferente al pavimento, además de lo obvio, claro está. Salirte del camino es adictivo, no por nada existen competencias de esta disciplina de 100, 160 y hasta 250 kilómetros. El trail es una verdadera locura.
Después del Ragnar, seguí corriendo en ruta e inscribiéndome esporádicamente en una que otra competencia con el mismo resultado: hay algo en el asfalto que no terminaba de gustarme del todo, aunque también es cierto que cada día lo disfruto un poco más.
Y así fueron mis primeros 10k en trail
En 2023, volví al trail haciendo una distancia de 5k en la que incluso me di el lujo de hacer un vlog para mi canal de YouTube con la experiencia completa. A pesar de casi dejar los pulmones mientras iba corriendo y hablaba a la cámara, volví a sentir esa agradable sensación que me provocó aquel evento en 2019.
En 2024, físicamente más preparado, me inscribí a la distancia de 10 kilómetros del Tune Up Trail Ajusco. Para este momento ya estaba más que consciente de que esta era mi disciplina en cuanto a running. Disfruté la carrera al máximo.
Solo arrancar y ver la inmensidad del Ajusco frente a ti es indescriptible. Sabes que te espera un largo rato de subidas en terrenos irregulares, con rocas, arena y hasta fauna local haciéndote compañía. En la primera subida, a tal vez 500 metros del arranque, se comienzan a rezagar algunos participantes. La prueba parece más difícil de lo que uno pensaba.
En el segundo kilómetro ya solo hay 3 o 4 corredores a tu alrededor y a distancias considerables. La vista se pierde admirando los paisajes mientras las piernas hacen lo suyo, avanzar paso a paso en la tierra. A 3 mil metros de altura cuesta trabajo respirar, pero bueno, estás aquí por gusto, así que no hay espacio para las quejas.
Las cuestas parecen infinitas. Desde el arranque y hasta el kilómetro 5 no dan tregua; después la ruta comienza a ser más amable y corremos entre ligeras subidas y bajadas cada vez más pronunciadas hasta llegar al final de la ruta.
Cruzar la meta de una carrera trail también es muy diferente. Si bien no existe el bullicio de los gritos y aplausos de una multitud como en las carreras de ruta, el escenario lo compensa por completo. Nada mejor que ver el arco de meta en una gran explanada natural y, de fondo, miles de árboles semi cubiertos con neblina matutina.
Correr en la naturaleza lo cambia todo. No se trata solo de tiempos o récords, sino de la conexión con el entorno, el desafío constante y la tranquilidad que ofrece el paisaje. Ahora, mientras me preparo para mi próxima carrera trail, mi objetivo es diferente. No pienso solo en superar mi tiempo, sino en disfrutar y saborear cada kilómetro recorrido de la mejor forma posible.
Si deseas vivir una experiencia runner verdaderamente inolvidable, prueba el trail. Descubrirás que salirte del asfalto y adentrarte en la naturaleza puede cambiar tu perspectiva y brindarte una nueva motivación para correr.


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