¿Por qué fotografiar la luna, si «siempre es la misma»?
Creo que la mayoría de los fotógrafos, profesionales y amateurs, pasan por una etapa de hacerle fotos a la luna. Yo me salté esa etapa, pero no porque subestimara la actividad, solo no me despertaba el interés suficiente para subir al techo de mi casa y apuntar la cámara al cielo nocturno.
Claro que antes había hecho un par de fotos solo por curiosidad, porque me sentí con ganas, pero nada muy elaborado; la foto era de lo que veía en ese momento y ya está. Si era el primer disparo era lo suficientemente bueno para compartir en Instagram, muy bien, pero si no, seguía con mi camino.
Y es que siempre me han llamado la atención otras áreas de la fotografía, pero el jueves 17 de octubre, la luna llamó especialmente mi atención. No digo que nunca había visto una luna como la de este día, pero había algo que me generó muchas ganas de hacerle una foto.
Tomé mi tripié, mi cámara y subí al techo de mi edificio.
No salió como esperaba
Había una nube enorme que comenzaba a cubrir la luna, me apuré lo más que pude para montar el equipo y ajustar los valores de la cámara: no fui lo suficientemente rápido, la luna había desaparecido.
Aquí tenía dos opciones, esperar hasta que la nube se moviera y despejara el cielo o intentarlo otro día.
Elegí ser paciente
No soy el tipo de fotógrafo que es paciente (al menos al día de hoy), prefiero moverme e ir en busca de la toma en lugar de esperarla. Creo que por eso me gusta más la fotografía en eventos sociales, deportivos, lifestyle y de motociclismo, en donde todo ocurre demasiado rápido.
Esta vez decidí trabajar la paciencia, ya había imaginado que al empezar a salir la luna de entre las nubes conseguiría un momento muy especial, así que solo había que esperar. Así pasó una hora, más o menos.
Y pasó…


Hacer estas fotos me recordó que la fotografía no por tratarse de capturar instantes debe ser apresurada, también se debe aprender a esperar el momento exacto y ver con una perspectiva diferente la cotidianeidad.

Encuentra lo especial en la normalidad
Si bien es cierto que la luna «siempre es la misma», no había notado que las nubes no lo son y que es ahí donde ocurre la magia. Esperar y tener la suerte de que todo se alinee para tener esa toma especial es un ejercicio fotográfico que recomiendo altamente y que al menos yo, no había puesto en práctica pero que desde ahora pondré en práctica siempre que la luna tenga «ese algo».
¿Qué opinas tú? ¿Ya has hecho fotografías de la luna? Si ya tienes experiencia en el tema, recuerda que puedes poner tus mejores tips, consejos y fotografías del resultado para que otras personas puedan aplicarlos en sus fotos ¡comparte tu conocimiento en la caja de comentarios!

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