Un bosque sombrío y un pequeño pueblo donde nunca sale el sol es el escenario perfecto para que 4 jóvenes se atrevan a desafiar a Slenderman. Con un sencillo ritual liberan al ente protagonista de miles de creepypastas y comienza una persecución que no se detendrá más que con la sangre de muchas víctimas. Slenderman, la película del director Sylvain White, estrenada en agosto del 2018 en México.
4 chicas que viven en un pequeño pueblo de Estados Unidos escuchan sobre un tal Slenderman, sin saber a ciencia cierta qué es o cuáles son las supuestas consecuencias de buscarlo, deciden invocar su presencia con un simple ritual hallado en internet y con ello se desata el caos. El grupo tiene que luchar por sobrevivir a la persecución de este demonio que intenta acabar con la vida de todas.
Del mítico creepypasta, Slenderman da el gran salto a la pantalla grande. Con una sencilla historia basada totalmente en la leyenda de internet, el filme intenta, solo eso, intenta adaptar una historia contada de web en web a una fallida película que nació caducada.
La narrativa «bien», a fin de cuentas no podemos quejarnos de haber seguido casi al pie de la letra el creepypasta. Bien por la invocación: un ritual que consiste solo en ver un video sacado de internet: tiene mucha coherencia. Bien por el desarrollo y la ambientación, todo sucede en un bosque que recuerda al videojuego de Slenderman que se puso de moda hace un par de años. Pero terriblemente mal por hacer un intento de llevar una historia de horror a un formato tan delicado como lo es el cine y peor aún, querer hacerlo tan puramente, no se nota ningún esfuerzo por adaptarlo al séptimo arte. Aquí el director se tomó muy enserio la esencia del término «creepypasta» (creepy, tenebroso y pasta, del término paste, que se refiere a copiar y pegar).
No se puede negar que los primeros 40 minutos del filme tienen lo suyo, la tensión sube a cada segundo y no pierde el ritmo. Hasta ese momento te hará dudar de la calidad de la obra, pero la trama se vuelve tan tediosa que querrás que todo termine de una buena vez.
En esta película, como en todas las contemporáneas, encontrarás jumpscares, pero hasta para usar este recurso hay que ser discretos. Ya una vez hablé sobre La Noche del Demonio, una oda al jumpscare que estresa tanto como una visita a un panteón en el medio de la nada. Slenderman lo hace terriblemente mal, no hay que negar que cada que se usa este recurso todos solemos saltar del susto, pero este filme abusa tanto de él que después de los primeros 666 jumpscares, ya no causa efecto en ti, de verdad.
Gran cantidad de escenas están pésimamente justificadas. Un pueblo en el que parece no hay adultos, ni gente, además de aquellas jóvenes y algunos rostros ocasionales, y que a parte de todo parecen vivir de noche ¿Qué joven de 18 años recorre las calles todos los días por la madrugada para ir a visitar a su novio y sus amigas? Es claro que todo es un intento por volver la película más oscura, y lo consigue, pero arruina este gran acierto con el abuso de la oscuridad injustificada; ni la biblioteca del pueblo tiene luz. En ese pueblo jamás sale el sol, lo que vuelve increíble (en el mal sentido) la historia.
Slenderman es una película que pudo haber funcionado hace 2 años, aunque por las animaciones donde se intentó representarlo, parece que sí se hizo con la tecnología del 2016. Un fallido intento de los gringos por asustar a un público difícil con una trama tan insípida que bien pudieron ahorrarse millones con un cortometraje que sin duda hubiera resultado mejor.


Replica a La Monja, una película que sigue la tendencia de las escenas en completa oscuridad – Carlo Arriola Cancelar la respuesta