Motocicleta Harley-Davidson Sportster estacionada en un garaje, iluminada por un rayo de luz que entra desde un costado y proyecta sombras en el piso.

Modificar para verse o afinar para que dure

El impulso

Hace un par de días veía en internet algunas piezas para modificar mi motocicleta: tanques, barras delanteras alargadas y algunos accesorios.

Me emocioné (como otras veces). Estuve a nada de encargar un par de cosas… y luego desistí.

No es la primera vez que me pasa. Siempre me detiene la misma voz interior: “¿para qué cambiar lo que no necesita cambiarse?”

Custom Kulture (y mi lugar dentro)

Soy una especie de entusiasta de la Custom Kulture, que va sobre modificaciones, en su mayoría artesanales. Si quieres saber más a detalle sobre esta cultura, hace tiempo escribí una entrada sobre el tema:

Me encanta ver las motos de mis amigos con modificaciones radicales, pintura extravagante y detalles hechos a mano. Pero cuando me toca a mí, no siento esa necesidad.

Me di el tiempo para pensar por qué… y entendí algo:

No soy el que modifica la motocicleta. Soy el que la afina.

Afinar

Siempre me he preocupado por tener el carburador en buenas condiciones, usar refacciones de la mejor calidad, ajustar aquí y allá según mis necesidades… y casi siempre dejando de lado la modificación estética.

Curiosamente, personas cercanas que tienen modificaciones estéticas muy llamativas, poco se preocupan por el “interior” de la motocicleta. No están pensando en renovar amortiguadores o meter piezas dedicadas a mejorar el performance.

No es una crítica. Es una observación. Y creo que está ligado a la personalidad de cada quien.

Haciendo una revisión de mis hobbies (e incluso de mi trabajo) me di cuenta que así opero en todos los aspectos de mi vida: prefiero afinar que reemplazar.

¿Por qué cambiar lo que funciona?

La cultura del consumo nos educa a renovar; de lo contrario, estás estancado. La presión por tener lo último de lo último siempre está presente, incluso en subculturas que parecieran estar fuera de las tendencias.

Tener una motocicleta más grande y potente, cambiar piezas, “avanzar”…

Pero, ¿por qué cambiar lo que funciona?

En lugar de comprar una caja de piezas nuevas para reemplazar piezas que no están estropeadas, preferí sentarme a pensar cómo distribuir mejor ese dinero. Y ojo: no hablo de invertirlo ni nada parecido. Hablo de usarlo para, dentro de mis hobbies, un fin distinto.

Tal vez una modificación de motor. Tal vez un carburador de performance. Tal vez tapizar el asiento. Tal vez un objetivo nuevo para mi Fujifilm.

No se trata de tener algo distinto. Se trata de no volver desechable lo que ya funciona, de afinar lo que ya tienes.