Tres semanas
Al día de escribir esta entrada, Alessa, mi hija, cumple tres semanas de nacida. La casa, la rutina, los horarios… todo cambió.
Aprendes a estar. A intentar complementar a mamá.
En estas semanas escuché muchas veces eso de que el tiempo para ti se acaba y que, si encuentras un espacio, lo único que quieres es dormir. En mi caso, sí: cuando aparece un hueco, casi siempre lo quieres usar para apagar el cuerpo… pero no todo el tiempo.
Es cierto que cada caso es diferente; hay mil variables que condicionan lo que se puede y lo que no. Yo escribo esto desde mi experiencia.
Llevo tres semanas intentando adaptarme. Mi ritual del café casi desaparece y no había podido escribir nada para mi blog.
Optimizar o desaparecer
Intenté optimizar mis tiempos. Ver en dónde encontraba algunos minutos para exprimirlos.
Así llegué al AeroPress, un método de extracción que prometía rapidez sin complicaciones. Me encanta preparar café en prensa francesa y moka italiana; para nada me convencía el AeroPress. Pero bueno, había que intentar… y me atrapó por completo.
Pasé de preparar una taza (desde que pesaba los granos de café hasta servir) en 10 minutos a 4 minutos.
Seis minutos
Seis minutos hacen toda la diferencia cuando tienes el tiempo justo.
Ya no hay quemaduras por apresurar la toma. Ya no es café “a medias”. Hay un poco más de margen para disfrutarlo.
Tiempo suficiente para generar una idea nueva, un nuevo formato para escribir en este blog: algo que me tomara unos 15 minutos y ya.
Y aquí estoy.
No porque haya recuperado mi rutina. No porque todo esté bajo control.
Solo porque, en medio del caos, encontré seis minutos.
Y a veces eso es lo único que necesitas para volver a aparecer.


Deja un comentario