“¿Cómo ha aceptado Ozzy a tu bebé?”
“¿Cómo ha aceptado Ozzy a tu bebé?” es una pregunta que me hacen mucho y la respuesta siempre es la misma: “bien”. Muy concreta, sin lugar a nuevas preguntas. No por ningún motivo negativo; más bien porque no logro comprender la pregunta. ¿Cómo es que Ozzy no aceptaría a nuestra hija?
Antes de que naciera Alessa, Samaria me comentaba que veía algunos videos de cómo presentar a un recién nacido al perro de la familia.
—Regresando del hospital, dale a oler un calcetín primero. Luego sales y regresas con el bebé.
—Con quien tenga más apego el perro, no debe presentarle al nuevo bebé.
Muchas versiones y diferentes… ¿métodos?
El algoritmo y los celos
Mi algoritmo comenzó a mostrarme videos relacionados a este tema. Perros que se sentían desplazados, que comenzaban a tener comportamientos de celos y hasta depresión.
Yo no entendía la razón. Confiaba plenamente en que Ozzy entendería que somos una familia, cada uno con su lugar en ella. Sabía que seguiría sintiéndose querido y que se adaptaría a las nuevas rutinas.
Sin ritual
Cuando nació Alessa, no hice ningún ritual metódico de presentación. Solo se la mostré. La olisqueó. Ya sabía que era la nueva integrante.
Cada perro es distinto. El temperamento y el contexto son únicos. Sabía que por el carácter de Ozzy, no sería un problema. Pero también tuvimos que hacer nuestra parte.
Nuestra parte
Nuestro trato hacia él no cambió.
Sigue teniendo su lugar en el sofá.
Caricias cada que él las pide (y también aunque las rehuya).
Tiempo exclusivo.
Sin llamados de atención al acercarse a Alessa.
Paseos cortos y salidas a correr los fines de semana.
Ozzy sigue presente en cada nueva rutina.
Claro, tenemos que hacer un esfuerzo extra, dividirnos o adaptar la rutina. Si antes salíamos a correr los tres juntos, ahora mamá camina con Alessa mientras Ozzy y yo tomamos la delantera corriendo.
Pero Ozzy siempre está.
Lo obvio
Al día de hoy, sigo preguntándome: ¿cómo el perro de la familia podría no aceptar a un nuevo integrante?
Si se siente desplazado, casi siempre es porque lo estás desplazando.
Si se siente deprimido, casi siempre es porque no está recibiendo su dosis suficiente de mimos.
A veces, cuando tengo a Alessa en brazos, llega Ozzy y me empuja un brazo con su hocico para que lo acaricie. Con una mano sostengo a Alessa y con la otra acaricio a Ozzy unos segundos. Después de eso, Ozzy se queda tranquilo y se echa junto a nosotros.


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